Informe técnico por daños ocasionados por obra en solar colindante


A nuestro juicio no se adoptaron las medidas mínimas recomendables para este tipo de obras

Recientemente hemos realizado una pericia para una comunidad de propietarios afectada por las obras que se realizaban en el solar colindante, cuando observamos sobre la valla de obra nos encontramos la siguiente estampa…

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Se trata del colapso de una medianera y no mejoraba mucho desde el interior del local, totalmente apuntalado ante el riesgo de desprendimiento y colapso … nos da grima ver los pilares de la izquierda de la foto, que sustentan 9 plantas de altura.

Durante la visita nos enteramos que la obra se encuentra parada desde hace mucho tiempo y que el incidente se produce de forma fortuita hace unos 9 meses, con posterioridad al abandono de la obra.

Tras el susto inicial, la propiedad del local da aviso a Policia y ésta a Bomberos, que estabilizan mediante apuntalamiento de urgencia el local, que posteriormente es visto por los técnicos municipales que dan orden de ejecución a los propietarios del solar para que procedan a la demolición controlada y urgente del elemento parcialmente derruido y restituyan el solar a cota.

La otra parte presenta alegaciones que se centran en dos cuestiones, una que la obra continuará en breve y otra que la medianera es propiedad de los dos colindantes … el resultado 9 meses después del primer requerimiento, es un segundo requerimiento contrario al anterior que obliga a demoler la medianera a las dos propiedades, toma la palabra a la inminente continuación de la obra y en base al informe técnico presentado por la otra parte en cuanto a que no existe riesgo alguno, no determina acción alguna ante el terreno excavado y exonera de toda acción a promotor y constructor.

En este momento se nos requiere por parte del afectado para evaluar el tema, por lo que giramos visita al inmueble:

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  • Excavación de terreno en solar por debajo del nivel de cimentación de colindante, sin adoptar medidas de contención y arriostramiento de edificios tras la demolición e inicio de la excavación.
  • Deficiencias en el terreno, con planos de deslizamiento hacia el solar anexo, en cotas iniciales que finalmente colapsa.
  • Evidencias de otras fisuras próximas al desprendimiento y bajo elementos estructurales del colindante, que unidas a las fisuras en pavimentos y tabiques, en atención al principio de prudencia que debe primar en estos casos aconsejan adoptar medidas de contención.

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  • A nuestro juicio, este tipo de obra debiera afrontarse tomando las debidas precauciones asegurando y consolidando el terreno, para minimizar riesgos y evitar accidentes como el acontecido, al menos en las cotas iniciales mediante la construcción de bataches de hormigón anclados al terrero o arriostrados mediante celosías, máxime si se abandona la construcción por un largo periodo de tiempo.
  • La solución al problema pasa por la construcción de muros de hormigón armado en la totalidad del perímetro excavado que deben ser arriostrados mediante celosías, reponiendo de esta forma la consistencia del terreno original.
  • Una vez se alcance este grado de consolidación se debería reponer mediante relleno con hormigón o mortero, el material perdido bajo solera del colindante, para una vez repuesto rehacer el cerramiento del bajo.

 

5. CONCLUSIONES

Aparentemente la crisis que vive el sector ocasiona que algunos “audaces” acometan la ejecución de obras sin las debidas garantías, apoyados en técnicos que dan cobertura a este tipo de acciones, atando o coartando la acción de los servicios municipales que en este caso actúan como correas de transmisión, sin aportar juicio de valor propio … el informe técnico de la otra parte ha bastado para paralizar una orden de ejecución por periodo de 9 meses y finalmente invertir su sentido.

Nos hemos quedado perplejos que tras 9 meses desde el incidente los afectados no tengan una solución y se les considere parte responsable en el problema.

Para nosotros es muy clara la responsabilidad del promotor, constructor y los técnicos designados para dirigir la obra, por no haber tomado precauciones en aplicación del principio de prudencia que debe regir en estos casos, valorando el alcance y la gravedad de los posibles daños.

Confiamos en haber ayudado a poner en claro la situación, dando herramientas a la Administración Pública para actuar contra los verdaderos responsables del problema, que como poco ha ocasionado el desistimiento del inquilino en seguir en el local tras nueve meses sin solución al problema.