Las ventajas de la cesión de uso de la vivienda: ¿una opción frente a la hipoteca?


La tasa de vivienda en propiedad en España sigue siendo una de las más altas de Europa. Es el régimen que registra el 83% de los hogares, según el INE, frente a una media europea que ronda el 70%. Del total, un 29,9% aún no ha terminado de pagar su hipoteca. La compraventa de viviendas bajó un 10,2% en el tercer trimestre.

Ahora bien, el endurecimiento de las condiciones para acceder al crédito y la situación económica de muchos españoles, poco propicia para la firma de un préstamo hipotecario, podría suavizar esta tendencia en beneficio de otros modelos de acceso a la vivienda. Uno de ellos, la cesión de uso.

El modelo de cooperativas de vivienda basadas en la cesión de uso triunfa desde hace décadas en Canadá y en países escandinavos. Un modelo en que la vivienda no pertenece a quien reside en ella ni a ninguna entidad financiera, sino a una cooperativa que cede su uso. Tras un tímido desembarco en comunidades como Cataluña, Extemadura, Andalucía o País Vasco, gana cada vez más adeptos en España, donde se plantea como un sistema para combatir la dura especulación del mercado de compra y alquiler.

Las condiciones de acceso
Para acceder a la vivienda, los residentes deben pagar un depósito (reembolsable si deciden abandonarla) y abonar una cuota más asumible que cualquier alquiler de mercado y lejos de cualquier hipoteca. El cooperativista puede residir en la vivienda de forma indefinida y aunque no la puede vender ni realquilar, sí transmitirla a familiares de primer grado. Así lo explica a Efe el presidente de SostreCívic, Raül Robert, una de las asociaciones que promueven iniciativas de este tipo, especialmente en Cataluña, pero también en Andalucía y País Vasco.

Una de las ventajas “es la seguridad de que el propietario no te va a echar de tu casa al no renovar tu contrato y que la vivienda va a estar siempre mucho mejor cuidada por toda la comunidad”, señala Robert en declaraciones a eldiario.es, que también se hace eco de las iniciativas de esta asociación.

Robert explica que el actual modelo de vivienda basado sólo en la propiedad ha estrangulado la economía española al provocar que las familias destinen gran parte de sus ingresos a pagar el piso, lo que impide el ahorro o un consumo para otros usos.

Habitual también en Alemania o Dinamarca, país escandinavo donde un tercio de los habitantes acceden a la vivienda por este sistema, con la cesión de uso la propiedad del inmueble -sea de nueva construcción o rehabilitada- es siempre de la cooperativa, que no se disuelve como ocurre en España una vez que se entregan las llaves y evita así que los pisos pasen a ser de los cooperativistas y entren de nuevo en la inflexible rueda del mercado libre.

“Socio expectante”
Con esta iniciativa, una persona puede apuntarse como “socio expectante” por solo 100 euros, que se reembolsarían si decide abandonar. Cuando le llega el turno, se le ofrece una de estas viviendas, señala eldiario.es.

La asociación SostreCívic apuesta sobre todo por la rehabilitación de fincas antiguas vacías, a cuyos propietarios se les ofrece un canon para que cedan el inmueble por un plazo de tiempo lo suficientemente largo, y a quien al cabo de ese periodo se les retornará el inmueble reformado.

Se trata de una opción más barata que la compra o el alquiler, donde los cooperativistas tienen derechos similares a los de un propietario sin las ataduras de una hipoteca, la presión por la posible pérdida de valor de su vivienda o la incertidumbre por la revisión del contrato de alquiler.

Aunque la iniciativa empieza a extenderse, “es un modelo todavía joven y que requiere de un marco legal, jurídico y financiero que facilite la incorporación de los ayuntamientos y otras administraciones”, explica Robert. En muchos casos se requiere que los consistorios cedan temporalmente el suelo en los que levantar viviendas -que seguirá siendo público- o los edificios a rehabilitar para convertir en viviendas.

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